El nuevo «Catálogo Ocupaciones para Visibilizar la Brecha de Género» en el empleo del SEPE muestra que mujeres y hombres continúan concentrándose en actividades económicas y ocupaciones diferentes.
El Catálogo de Ocupaciones para Visibilizar la Brecha de Género en el empleo del primer semestre de 2026 evidencia la persistencia de una importante brecha de género en el mercado de trabajo español. De las 501 ocupaciones que se incluyen en el catálogo, 111 se presentan feminizadas, 142 presentan equilibrio con un reparto entre mujeres y hombres que se distribuye entre el 60%-40% y el resto, 248, están masculinizadas.
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Distribución de las mujeres: Se concentran en actividades y ocupaciones vinculadas principalmente a los cuidados personales a domicilio (99,6% de los contratos son de mujeres), la educación -infantil, primaria, especial- o enseñanza no reglada de artes e idiomas, la sanidad -matronas, auxiliares de enfermería, nutrición, farmacia…-, las empleadas domésticas, las trabajadoras y educadoras sociales, las tareas administrativas y el comercio.
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Distribución de los hombres: Ellos se concentran en ocupaciones ligadas a la construcción -albañiles (el 98,2% son hombres), encofradores (el 99,4% son hombres), aplicadores de pasta y mortero, electricistas, peones….-, también alrededor de la mecánica de vehículos, conduciendo -camiones, taxis, furgonetas, tranvías…-, pilotando aviones, en la minería como peones, manejando carretillas elevadoras, entre otras.
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Segregación laboral: La contratación se concentra principalmente en actividades de hostelería -con un equilibrio en los contratos entre mujeres y hombres-, le siguen las actividades industriales si bien la segregación aparece con un 36% de mujeres peones frente a un 64% de hombres peones, las agrarias (un 27,6% de mujeres frente a un 72,4% de hombres), a continuación el personal de limpieza de oficinas, hoteles y establecimientos similares (con un marcado 80,4% de mujeres frente a un 19,6% de hombres), así como ocurre algo similar para el personal relacionado con las ventas en tiendas y almacenes (con un 71,2% de mujeres frente a un 28,8% de hombres), entre otras muchas más situaciones de segregación ocupacional.
La distribución desigual por sexo confirma la existencia de espacios laborales altamente feminizados o masculinizados, lo que contribuye a mantener diferencias persistentes en la participación laboral de mujeres y hombres.
El catálogo permite identificar de forma objetiva los ámbitos donde las diferencias por sexo siguen siendo más significativas y constituye una herramienta para visibilizar la brecha de género en el empleo, con el objetivo de favorecer el seguimiento de su evolución y el diseño de actuaciones orientadas a promover una participación más equilibrada.
